Semana / En un estudio reciente que realizaron en conjunto la University of Southern California y Duke University se encontró que una de las causas principales por las que la gente suele interrumpir es su estatus o cargo laboral. Las personas con un cargo alto suelen ser a quienes se les pregunta más su opinión y también son aquellas que hablan más y se sienten en la libertad de dar su punto de vista en cualquier conversación, sin importar mucho el tema.

Además, el estudio menciona que los individuos que sienten tener mayor autoridad o poder dentro del aula o la sala de reuniones le dan más peso psicológico a sus posturas y opiniones. Por lo general, son las personas con un puesto de trabajo de liderazgo las que más se adecuan a estas características. Inafortunadamente, esto lleva a que quienes dirigen las organizaciones o algunos departamentos dentro de estas terminen por no oir información importante; en muchas situaciones información relevante para tomar decisiones trascendentes.

Ahora bien, muchas interrupciones se pueden dar en la oficina y es importante para cualquier trabajador aprender a detectarlas y realizar algunas acciones para desechar a este gran enemigo de los buenos resultados laborales.

Interrupciones internas

Son las típicas que le surgen a cualquier persona cuando se distrae. Estar escribiendo y ¡Ups! la mente le dice: “Necesitas café”. Va por el café y se sienta nuevamente a escribir y de repente dice: “Para estar más concentrado, voy a ponerme audífonos y a oír música”. Pone música y todas las ideas empiezan a fluir; todo lo que escribe tiene sentido. Hasta que al oír con un poco más de atención la canción que suena, descubre que quiere indagar un poco más sobre ese artista y pierde una gran cantidad de tiempo oyendo toda la discografía del personaje. En fin, esas distracciones son infinitas.