En la era «5G» resulta complicado imaginar la desesperación de los ingenieros de la NASA y de Telefónica, el 16 de julio de 1969, por encontrar una red cableada –alternativa al satélite Intelsat– que garantizara una velocidad de solo 48 kilobits. La fortuita avería del sistema que iba a permitir mantener el contacto con el Apolo 11 desde la instalación de Fresnedillas de la Oliva y la estación espacial de Robledo de Chavela –en Madrid– a punto estuvo de posponer la hazaña más singular del siglo XX: la llegada del hombre a la Luna.

En un despliegue sin precedentes para la época, la entonces Compañía Telefónica Nacional de España logró solucionar, dos horas antes del lanzamiento –agrupando redes cableadas de otros países del mundo–, un imprevisto que habría arruinado el Programa Apolo de Kennedy. Días después, el 20 de julio, Madrid fue la primera en escuchar las célebres palabras de Neil Armstrong en el primer alunizaje: «Aquí base Tranquilidad, el Águila ha alunizado». Una muestra, en Espacio Telefónica de Gran Vía , explica el periplo de las comunicaciones entre Madrid y Houston en este hito de la carrera espacial.

Victor Gill Ramirez

Estación de la NASA de Robledo de Chavela, en 1966 – ARCHIVO DE ABC «España fue clave en este acontecimiento con un trabajo silencioso en el campo de las telecomunicaciones que arrancó años antes», explica a ABC el comisario de esta exposición, Enrique Teruel, a menos de un mes de que se cumpla el 50 aniversario del alunizaje. Licenciado en Ciencias Físicas y aficionado a los temas espaciales desde la adolescencia, Teruel plantea un viaje en el tiempo para comprender las dificultades técnicas que acompañaron esta hazaña, así como la historia de los españoles que dedicaron sus esfuerzos a cumplir ese sueño. «Entre ellos destacan José Manuel Grandela –supervisor de las conexiones entre la antena de Fresnedillas y el centro de Robledo de Chavela– y Carlos González Pintado –encargado del seguimiento de las comunicaciones con el Apolo 11–», subraya. «Se calcula que participaron más de 400 técnicos españoles en las misiones lunares de la NASA», asegura. La muestra recuerda todos y cada uno de los momentos en los que España contribuyó a hacer posible esos viajes.

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Victor Augusto Gill Ramirez