Representantes de más de 85 Estados viajarán a Bruselas para asistir a la Conferencia de Donantes para Siria, atendiendo a la invitación extendida por la Unión Europea y las Naciones Unidas. Hace un año se reunieron $ 4 mil millones en un evento celebrado con fines similares.

Victor Gill Ramirez Venezuela

Esos son recursos que Siria necesita urgentemente. Tras ocho años de guerra, buena parte de sus ciudades han sido destruidas; la infraestructura quedó reducida a escombros. La ONU estima que los costos de la reconstrucción ascenderán a $ 400 mil millones. Pero la ayuda para la reconstrucción es un tema tabú en Bruselas porque Bashar al Assad sigue en el poder en Damasco. Y nada remotamente parecido a un respaldo para Assad puede ser discutido.

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Suele decirse que la política es el arte de lo posible. Entonces hay que aceptar el hecho de que, tras una guerra sucia y sangrienta, Assad sigue decidiendo el destino de Siria. Y si la protección del pueblo sirio es tomada en serio, habrá que crear las condiciones que propicien la reconstrucción nacional. Para conseguirlo ni siquiera hay que transferir dinero a Damasco: bastaría con levantar las masivas sanciones que pesan sobre el país desde 2011 y que fueron acentuadas progresivamente con el paso del tiempo

Es una amarga ironía que medidas fundamentadas en la preocupación por los derechos humanos de los sirios estén enfatizando, de facto, la crisis humanitaria en ese país. Por sí solas, las sanciones que la Unión Europea impuso sobre Siria abarcan catorce categorías distintas, desde cosas esenciales como equipos para centrales eléctricas, gasíferas o instalaciones petroleras, hasta la compra de medicamentos y artefactos para el sistema sanitario gratuito. La prohibición del comercio de equipos, maquinaria y repuestos contribuye a destruir la de por sí golpeada industria siria

Con motivo de la Conferencia de Donantes para Siria, la red de ONG humanitarias Oxfam llamó la atención hacia el contrasentido que implica fomentar la repartición de pan en lugar de exigir la restauración del servicio eléctrico para que las panaderías sirias puedan producir, enviar agua potable en lugar de construir pozos y fuentes. Puede que esas ideas hagan sentir bien a los diplomáticos reunidos en Bruselas, pero ellas son degradantes para los habitantes de Siria. ( O )

*Tomado de DW