La Nacion / La cuarta temporada de Vikings cerró su primera mitad con un capítulo excelente, digno de lo mejor que se ha visto en materia de género épico en la televisión. El Rey Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel) decide el ataque a París con sus naves de guerra, obsesionado con la traición de Rollo (Clive Standen), su hermano, a manos de un pacto con los franceses para la defensa de la ciudad. La suerte de la batalla decide el destino de Ragnar en el peor momento de su liderazgo. Una temporada diferente, de 20 episodios (las anteriores fueron de 10 capítulos) que retornará con su segunda parte pasada la mitad del año.

Vikings se destaca entre las propuestas de shows épicos en las series actuales, muchas veces logrando resultados narrativos más satisfactorios que buenos exponentes del género como la mismísima Game of Thrones . Por eso, compartimos cinco aspectos esenciales de esta notable producción

Fimmel y su Ragnar Lothbrok. Si bien la serie se basa en las leyendas de Lothbrok, lo que transforma a este personaje en su protagonista excluyente, la conformación que realiza el actor australiano Travis Fimmel es soberbia y merece un párrafo aparte. Logra meterse en la piel del rey nórdico y, gracias a la fuerza del relato, nos hace sentir que “es” Lothbrok. Su obsesión creciente por el poder, desde su posición de liderazgo, hacen que se devore la pantalla, particularmente durante esta cuarta temporada. Esos casos en que es imposible ya separar al personaje del actor.

  Las Vikingas. Lejos de ser doncellas dóciles, las mujeres nórdicas acompañan a sus hombres en la conquista, la guía del pueblo y las luchas más encarnizadas. Uno de los aciertos de la serie es retratar ese interesante lugar que ocupó la mujer en los pueblos vikingos. Y, claro, este concepto se complementa con excelentes personajes, como es el caso de Lagertha, esa guerrera implacable enfundada en la belleza excesiva de la actriz canadiense Katheryn Winnick. Otra performance perfecta y uno de los mejores personajes femeninos de las series actuales.

El diseño de producción. Todo en Vikings llama la atención y deleita la mirada. La reconstrucción de época, el vestuario, el diseño de los estandartes: una estética que acompaña a un relato sólido y que se suma al desarrollo de sus potentes personajes. El creador y showrunner Michael Hirst, responsable de dramas históricos como Los Tudor o Elizabeth, combinó diversas leyendas nórdicas para lograr un relato que sea atractivo desde su dinámica aventurera, pero que mantenga una fidelidad con el género épico. También, generó en la producción una cantidad de detalles significativos para acercarla lo más posible al realismo histórico y a los símbolos vikingos.

  La composición de la imagen. La construcción del cuadro cinematográfico en la serie es otro de sus puntos fuertes. La cámara se introduce en este mundo desde una perspectiva casi documental, con pulso nervioso, sobre el punto de vista en acción de los protagonistas. Su imagen privilegia los colores fríos y hay excelentes cuadros que aprovechan las locaciones al máximo.

Esas grandiosas escenas. Vikings se construye, como todo relato épico, alrededor de momentos clave que involucran batallas decisivas en la historia. En la temporada tres, el octavo episodio, “To the Gates!”, narra el ataque a París que los recibe fortificado. Los puntos de vista del ataque, el seguimiento de la acción desde la mirada de los protagonistas, es un ejemplo de puesta en escena en función narrativa. Otra secuencia soberbia es la del último episodio emitido, el décimo de la cuarta temporada, “The Last Ship”. Otra vez el eje es el ataque a París pero, en este caso, por agua. Ese combate es de lo mejor que se ha visto en televisión. Además, es el clímax del enfrentamiento entre Lothbrok y su hermano traidor, Rollo.

Dato: Vikings se emite en Fox Action. Actualmente se encuentra en el break del midseason de la temporada 4. Continuará en la segunda parte del año. Compartilo LA NACION Canal Espectáculos Series