Para sanar aspectos claves de nuestro interior se requiere una trascendente evaluación y análisis de lo que pensamos. Es indudable que tenemos una serie de esquemas en los que se destaca que todo pensamiento consciente repetido durante una temporada, se convierte en un programa. Por tanto, ¿qué ocurre cuando has pensado conscientemente durante una serie de años soy un fracasado? Sin pretenderlo siquiera, te has implantado un programa automático. Conseguirás arruinarte sin el menor esfuerzo.       ¿Cómo conseguir alcanzar un pensamiento positivo? Si tenemos unos 50.000 pensamientos al día. De éstos, para la mayoría de nosotros casi todos son negativos: Estoy gordo. Estoy perdiendo memoria. No tengo dinero para pagar mis facturas. Nada de lo que intento me sale bien.      Siendo así que casi todos nuestros pensamientos tienen signos negativos que generan comportamientos negativos. De esta manera sabotear nuestra vida y salud, sin darnos cuenta de que lo hacemos. Por eso muchos se preguntan cómo han llegado a encontrarse mal, cuando son ellos mismos quienes han creado las pautas automáticas con sus pensamientos reiterados.      Una vez que has entendido cómo funcionan los esquemas subconscientes, te das cuenta de que nadie tiene por qué ser un perdedor. Tu porvenir depende de tus pensamientos conscientes. Conforme te pones a disciplinar tu mente, los nuevos pensamientos conscientes crean nuevos programas subconscientes. Pero se necesita pensar de manera disciplinada… y dedicar  tiempo para lograrlo.      Ser positivo un día a la semana no resulta. Fortalecer la mente se parece un poco a fortalecer el cuerpo. De manera similar, poca diferencia notaremos después de pensar positivamente por 24 horas. Pero disciplina tu mente durante varios días y verás cambios como no los conocen los asiduos de los gimnasios en su mejora corporal.     Limpiar nuestro pensamiento es tarea ardua. De manera notable sucede que estamos siendo negativos y no nos damos cuenta. Si deseas chequear : 1.    tu pensamiento, 2.     tu vida. 3.    tu prosperidad, 4.    tu felicidad, 5.     la calidad de tus relaciones 6.    tu salud reflejan tus pensamientos conscientes más habituales.   Estrategias de Pensamiento Positivo Para adquirir el hábito de pensar de forma más positiva, podemos seguir los siguientes pasos: 1 – Tomar el hábito de anotar aquellas situaciones de la vida cotidiana que nos hacen sentir mal, formulándonos las siguientes preguntas: a) ¿Cuál es la situación concreta que me ha hecho sentir mal?, b) ¿Cómo me he sentido/ me siento?. 2 – Plantearnos: ¿Qué conclusiones he sacado de esta situación?, ¿qué he pensado cuando me ha ocurrido esto, qué imágenes, recuerdos. se han cruzado por mi cabeza?. Si no puedo responder a esto, también puedo preguntarme: ¿Qué intuyo que puedo haber pensado de esto que me haya hecho sentir mal, aunque no esté del todo segura/o? o si le hubiera ocurrido lo mismo a otra persona, ¿qué podría haber pensado él/ella? Al principio puede no ser fácil responder a esto, pero es una cuestión de práctica. A medida que nos vayamos esforzando por contestar a esas preguntas, las respuestas irán saliendo cada vez de forma más fluida. 3 – Preguntarnos: ¿Qué mecanismos mentales o formas de pensamiento distorsionado he aplicado?, ¿de qué forma he deformado, exagerado o minimizado la realidad para llegar a dichas conclusiones?, ¿qué evidencias -hechos objetivos- tengo de que las cosas son tal como yo las interpreto y no de otra forma?, ¿Qué no he tenido en cuenta? 4 – Preguntarnos: ¿De qué otra forma más positiva podría enfocar la situación?, ¿podría hacer algo, por pequeño o insignificante que sea, para mejorar la situación o que me hiciera sentir mejor?, ¿qué le aconsejaría a una amiga/o mía en una situación similar?.      En cualquier caso, cada uno debe hallar, en su propio estilo, aquellas respuestas o alternativas que mejor le funcionen, abriendo su mente al mayor número de opciones posible. 5 – Ante situaciones difíciles, evitar preguntas debilitantes del estilo de: ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? o ¿qué voy a hacer ahora? . En su lugar, plantearnos preguntas que nos den sentimientos de fuerza y esperanza, o que nos indiquen alguna opción alternativa: ¿Qué puedo hacer para resolver esto?, ¿qué opciones tengo que todavía no he probado?, ¿qué tiene de bueno esta situación?, ¿qué podría aprender de ella?,      El pensamiento positivo es algo que se puede aprender. Cuántas veces visualizamos las mismas escenas negativas una y otra vez, y nos recreamos en el dolor, en la preocupación, en el miedo, en la angustia, en la desesperación, en la impotencia.      Hay dos palabras que son mágicas: ¡PUEDO! y ¡QUIERO! Puedo hacerlo, quiero hacerlo, sólo tengo que intentarlo. No hay edad para el cambio, la ciencia ya lo ha demostrado. Nuestro cerebro tiene una gran plasticidad, por lo que si pensamos y sentimos que nuestra edad de máxima producción y capacidad no tiene límites y actuamos en consecuencia, nuestro cerebro crecerá. Los beneficios del pensamiento positivo, en la salud física y psicológica, son incalculables pues aportan: •    Más relajación •    Más paz, serenidad, equilibrio, armonía en nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos. •    Más sueños positivos y mayor optimismo. •    Mayor acción y mayor movilización a la hora de resolver cualquier problema por difícil que pueda parecer. •    Mayor creatividad y dinamismo. •    Mayor claridad y eficacia. •    Mayor concentración. •    Más respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. •    Más ilusiones, más ganas de disfrutar, más ganas de vivir, más ganas de compartir los mejores momentos de nuestra vida… Piensa que Dios te bendice en cada día y que te concede pruebas de amor y bienestar. &nbsp