S i miráramos desde lo alto todo lo que sucede en nuestro país, nuestra conclusión sería que vivimos de escándalo en escándalo. Tenemos de los más variados y para todos los gustos. Hace poco recibimos el mamotreto judicial de la Corte Constitucional, que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo. Luego vimos al cura Tuárez y otros miembros del Consejo de Participación de Ciudadana dando espectáculos bochornosos en sus vacías comparecencias, y ahora, hacen “noticia” con su absurda pretensión de ir tras las decisiones de sus predecesores. Están como niños alrededor de la golosina que no deben comer, pero le dan vueltas y amagan con tocarla, para ver si alguien les llama la atención. De hecho, ya les cayeron encima a algunos de sus miembros, solicitando juicio político y presentando acciones legales para frenar sus protervas pretensiones.

No terminábamos con este entuerto y nos enteramos de que además de Arroz Verde y el cuaderno, existe un archivo llamado Verde final, que tiene una serie de nombres, conceptos y valores utilizados a discreción por la gallada correísta para atender sus dispendiosas vidas.

Nos damos vuelta y vemos a ciertos medios de prensa insis tiendo en la suspensión de la frecuencia de dos estaciones televisivas por supuestas ilegalidades en su adjudicación y en virtud de una resolución del Conartel al respecto. Los medios dejan entrever que las autoridades de turno se han hecho de la vista gorda para no aplicar la sanción pertinente. Y recientemente, supimos que en Buenos Aires, provincia de Imbabura, se han asentado miles de personas para explotar un yacimiento aurífero, fundando alrededor de este una pseudo-Gomorra donde no había ni Dios, ni ley, y donde ninguna autoridad actuó oportunamente para evitar que el problema escale hasta las proporciones actuales. Definitivamente, los ecuatorianos somos huesos duros de roer y no nos dejamos arredrar; ante tantos escándalos seguimos adelante, enfrentando con decisión los obstáculos en el camino. La pregunta al Gobierno es ¿y la cirugía mayor contra la corrupción, para cuándo?