Para el expresidente de Pdvsa el órgano castrense en la única institución con la capacidad para impedir “que se instale la violencia en nuestro territorio, tanto por conflictos de orden interno, como por una agresión extranjera” Para Ramírez una institución que resulta fundamental en estos momentos difíciles es la Fuerza Armada. Foto EFE Caracas.   La Fuerza Armada Nacional es el gran árbitro en la actual coyuntura política del país, afirmó el expresidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, en el artículo  La soberanía reside en el pueblo. publicado este domingo 13 de enero. “La Fuerza Armada Nacional Bolivariana , al tener el monopolio de la violenci a, es la única capaz de evitarla, además de ser la única institución con la capacidad para impedir que se instale la violencia en nuestro territorio, tanto por conflictos de orden interno, como por una agresión extranjera.”, escribió. Para Ramírez, a partir del 10 de enero pasado, “con la autoproclamación de Maduro, y la posterior actuación de la Asamblea Nacional,  “la situación política de nuestro atribulado país, llega a una encrucijada y a un punto de inflexión definitivo para nuestro futuro”. Cosidera que, más allá de un problema legal o de materia Constitucional, existe un problema político. “Maduro asume un nuevo período presidencial sin legitimidad para ello, se juramenta ante un Tribunal Supremo de Justicia, igualmente ilegítimo y ante la presencia de poderes, también cuestionados”, señaló. Indicó que sólo el pueblo venezolano tiene legitimidad para conducir al país, “según lo establece el artículo 5to de la Constitución, aunque es evidente que se le ha negado la posibilidad de ejercerlo. Tanto por la trampa como por la violencia, se ha usurpado el poder originario del pueblo. Por ello se requiere de una acciónaccion política politica, de activa movilización popular, que restablezca el principio Constitucional de que la sSoberanía reside en el pueblo. Que le ponga punto final a este desastre y que sea capaz de evitar el asalto del fascismo”. Subrayó que Maduro carece de legitimidad de origen no solo porque su mandato surge de una elección fraudulenta, sino que ha perdido su legitimidad al incumplir las obligaciones inherentes al cargo para el que fue nombrado: “se ha desviado de sus fines y funciones, del objeto de su investidura y ha violentado de manera reiterada la Constitución vigente, en particular, los derechos fundamentales, humanos y políticos de todos los venezolanos y venezolanas consagrados en ella”. “Ha fallado en su obligación de “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes”, en particular, en el ámbito económico : la soberanía sobre el petróleo, el carácter inalienable, inembargable e imprescriptible de nuestras reservas petroleras y mineras, el funcionamiento del BCV,, y en general, de la totalidad de la institucionalidad del Estado: El Poder Judicial, el Poder Moral y el Poder Electoral, han sido convertidos en apéndices del gobierno y han convalidado la reiterada violación de nuestra Constitución y nuestras leyes”, agregó. Ramírez también cuestionó la actuación de la Asamblea Nacional. “La Asamblea Nacional actúa ilegalmente, al autoproclamar un “Presidente de la República”, sobre una declaración de “falta absoluta ” del presidente con base en una sentencia emitida por el “Tribunal Supremo de Justicia con sede en el Exterior” que, evidentemente, no cumple con lo establecido en nuestra Constitución , por lo cual, sus actuaciones carecen de legitimidad”, indicó. El expresidente de Pdvsa estima que el proceder de la Asamblea Nacional Constituyente y del Parlamento  no podrá sacar al país de la crisis en la que se encuentra, pues ambas instituciones sólo plantean un “escenario de “aniquilación del contrario”. “Lo más peligroso es que, cualquiera de los grupos en conflicto por hacerse o mantenerse en el poder, están dispuestos, no sólo a seguir hundiendo al país en el caos y destruyendo las posibilidades de superar los tremendos desafíos de gobernabilidad y sostenibilidad que tenemos, sino que ahora asoman, de manera irresponsable, la posibilidad de un conflicto armado o militar de proporciones impredecibles”, afirmó. Lee aquí el artículo completo de Rafael Ramírez