DANIEL ASUAJE 19/08/2026 05:02 am En Venezuela se discute si a partir de los acontecimientos del 3E se han generado verdaderos cambios y si nos encontramos o no en un proceso de transición. Para responder, es necesario establecer comparaciones; y dado que el abanico de variables podría ser infinito, nos enfocaremos en las dimensiones política, económica y social.En lo político hubo una sustitución de liderazgo reflejada en relevos en la cadena de mando civil y militar. Sin embargo, la estructura fundamental del poder permanece inalterada en su composición partidista, aparato represivo, rigidez institucional y opacidad de gestión. Se mantiene el control sobre los poderes públicos, la anulación de la representación partidista tradicional, la restricción a la libertad de expresión y la persistencia de prisioneros políticos e inhabilitaciones.Ahora bien, si bien la estructura formal se conserva —con un mero cambio de actores en la cúspide—, el comportamiento estratégico del sistema sí ha comenzado a variar. Históricamente se ha buscado transformar las estructuras para modificar posteriormente las conductas. No obstante, esa vía revolucionaria o rupturista es altamente disruptiva, costosa y exige acumular la fuerza necesaria para aplastar la contraofensiva del orden establecido (como ocurrió en la Guerra de Independencia o en la Revolución Cubana, y como fracasaron la guerrilla venezolana o la intervención estadounidense en Vietnam).La orientación de la administración estadounidense apunta a un cambio gradual donde estructura y comportamiento se transformen de manera simultánea. Es, paradójicamente, el mismo método de erosión institucional utilizado en su momento por el chavismo para tomar el poder desde adentro conservando las apariencias. En esta oportunidad, el objetivo es que el propio aparato del régimen se desmonte a sí mismo bajo la presión de EE. UU.Resulta clave destacar este giro estratégico: hasta hace poco, la vía electoral estaba relegada en favor de una &qu
Fuente: El Universal — Ver nota original