Miles de damnificados viven en campamentos improvisados en Catia La Mar, donde las carpas funcionan como vivienda, escuela y lugar de trabajo (Europa Press)20 Ago, 2026 05:05 p. m. ESTGuardarCasi dos meses después de los terremotos del 24 de junio, miles de damnificados viven en campamentos improvisados en La Guaira, entre carpas, escuelas montadas bajo lonas, pérdidas materiales y el temor a nuevas lluvias. Una parte de los sobrevivientes todavía intenta rehacer su vida tras una tragedia que dejó hasta el momento casi 6.500 muertos y cerca de 20.000 personas sin vivienda en el estado venezolano más golpeado por los sismos.La rutina volvió a abrirse paso entre los escombros, la maquinaria pesada y los refugios levantados en sectores de Catia La Mar, donde los afectados organizaron comedores comunitarios, duchas improvisadas, tanques para almacenar agua de cisternas y pequeños espacios para sostener actividades cotidianas. En esos campamentos, las carpas donadas tras la emergencia funcionan a la vez como vivienda, escuela, lugar de trabajo y punto de encuentro para familias que perdieron casi todo.PUBLICIDADLa emergencia no terminó con el paso de los días. A la destrucción causada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 se sumó en las últimas semanas la amenaza de nuevas lluvias, en momentos en que crecieron las alertas por el impacto que puede tener el fenómeno de El Niño sobre una población que ya vive en condiciones precarias. Un aguacero que cayó el sábado sobre Caracas y La Guaira volvió a exponer la fragilidad de los campamentos.En el campamento César Nieves, instalado en los alrededores de un estadio de béisbol de Catia La Mar, varios afectados informaron pérdidas de colchones y efectos personales por el ingreso de agua. Germán Machado, de 58 años, relató a EFE que la lluvia provocó momentos de angustia entre quienes todavía cargan con el trauma del terremoto.PUBLICIDADLa amenaza de nuevas lluvias y el impacto de El Niño agravan la emergencia tras los sismos de m
Fuente: Infobae VE — Ver nota original